La OMS desempeña las funciones de
Secretaría del Grupo internacional de coordinación del suministro de vacunas
para el control de la fiebre amarilla, que mantiene una reserva de emergencia
de dichas vacunas para garantizar una respuesta rápida a los brotes en los
países de alto riesgo.
La Iniciativa contra la Fiebre
Amarilla se lanzó en 2006 para garantizar el suministro mundial de vacunas y
aumentar la inmunidad de la población mediante la vacunación. La Iniciativa,
dirigida por la OMS y apoyada por el UNICEF y los gobiernos nacionales, se
centra especialmente en los países africanos más endémicos, donde la enfermedad
es especialmente importante. Desde su lanzamiento se han hecho grandes avances
en el control de la enfermedad en África Occidental, donde se han vacunado más
de 150 millones de personas y no se han notificado brotes en 2015.
La Iniciativa recomienda que se
incluya la fiebre amarilla en los programas de vacunación infantil sistemática
(a partir de los 9 meses), que en las zonas de alto riesgo se lleven a cabo
campañas de vacunación en masa de todos los grupos de edad superior a 9 meses,
y que se mantenga la capacidad de vigilancia y de respuesta a los brotes.
Catorce países han completado
campañas de vacunación preventiva entre 2007 y 2016. La Iniciativa contra la
Fiebre Amarilla cuenta con el apoyo económico de la Alianza GAVI, la Oficina de
Ayuda Humanitaria de la Unión Europea, el Fondo Central para la Acción en Casos
de Emergencia, los ministerios de salud y los asociados en los países.

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